Born

Eres uno de los tres pisos que Open House a reformado en este edificio. Equipado con... acabo antes si digo ¡con todo! Aire acondicionado, calefacción, ventanas climalit, una buena instalación, tanto eléctrica como de agua y de gas, ladrillo a la vista, paredes sin gotelé...
Me gusta que el suelo sea blanco como las paredes y que, contrario a la norma, los techos tengan color. Me gusta la calidez del ladrillo y la suavidad del parquet. Me gustan esta dicotomías. Sabía que llevaría tiempo. Me avisaron de que recuperar el ladrillo es un proceso lento y manual. Primero se ha de quitar el yeso con mucho cuidado para no dañar el tocho y luego cepillarlo hasta obtener el resultado que quería. Para reforzar la estructura de la finca, Open House me recomendó poner un perfiles de hierro en forma de L a lo largo del piso. Todo mereció la pena. Durante la espera me imaginé que mi casa era un paraje arqueológico en que a base de brocha se iba descubriendo los elementos de otra época y que mi piso se convertiría en un lugar de encuentro entre la belleza del pasado y la tecnología del presente.
Me gusta que la cocina abierta tenga un aire retro pero que sea moderna a la vez, que sea acogedora y que embellezca mis cereales por la mañana. Me gusta que tenga luz, muchísima luz. Me encanta despertarme con los rayos de sol y ver las plantas de mi balcón. Asomarme a las calles y saber que vivo en uno de los barrios más emblemáticos y pictóricos de Barcelona. Cuna de museos y artesanos, de mercados y catedrales, de aire bohemio y soñador.
Es tan chic comme les rues del Born.