Villarroel 1

Estoy en el barrio del Eixample cerca del Hospital Clínic y desde fuera veo que eres una finca regia, protegida y catalogada. Sé que Open House ha reformado quince de tus pisos pero yo solo te quiero a ti.
Tienes una terraza en la que por fin podré cultivar ese huerto urbano que siempre he querido y donde los domingos por la tarde podré echarme la siesta y disfrutar de la brisa.
¡Lo veo, me estoy viendo! Tenía tantas ganas de que fueses mía.
Tienes una cocina recogida, agradable a la vista, hecha de madera , fácil de limpiar, elegante y sobria, con muchos enchufes, nada invasiva, ¡justo lo que quería!
Tienes dos baños. Uno para las visitas o, quién sabe, igual para cuando seamos más… y encima podremos llevarles al parque que está debajo de casa. Si es que lo tienes todo.
Yo, que soy de esas personas que cuando caminan siempre miran al suelo, disfruto sabiendo que en cada estancia que piso hay un hidráulico diferente, pulido e hidrofugado lo que, como me explicaron, quiere decir que los poros están sellados y así se ensucia menos. Me encanta el esfuerzo que han hecho por conservar los elementos originales con la comodidad del modernismo. Por eso, agradezco que levantaran las baldosas para poner las instalaciones y que todo quede limpio a la vista o que se haya mantenido la carpintería pero que los cristales estén adecuados para el sonido, el frío o el calor. Cuando camino miro hacia el suelo pero cuando me tire en el sofá contemplaré tu techo. Esa bóveda catalana restaurada y sin ningún fijador para que así no pierda el color natural pero ¡qué más le puedo pedir a mi casa! excepto perdón por no llamarla por su nombre; esto es un hogar.